Crecimiento personal: En busca del orígen del síntoma.
Vivimos una época de constantes cambios y es necesario tener capacidad de adaptación a nuestro mundo.
Necesitamos tomar consciencia de nuestro cuerpo, de nuestros bloqueos y dolores.
En este proceso de toma de consciencia es importante reflexionar sobre quienes somos, sobre nuestras creencias, pensamientos, emociones, sobre lo que deseamos en nuestra vida y sobre las acciones que realizamos a diario.
No cabe duda de que cuanto mayor sea la disonancia entre lo que queremos hacer y lo que realmente hacemos, mayor será nuestro nivel de malestar.
Por esta razón, todo lo que estimule el crecimiento personal y el auto conocimiento (quizá) tiene ahora más valor que nunca.
Por mi experiencia personal como fisioterapeuta, considero fundamental atender a cada paciente desde una perspectiva holística e integradora, para ayudarle en su evolución psicosomática.
Un proceso psico-corporal de cambio supone un trabajo personal integral. Eso significa trabajar todos los ámbitos que influyen en el estado de salud de la persona: físico, emocional y social. Estas 3 esferas conforman la realidad cotidiana del individuo.
El trabajo terapéutico se realiza siguiendo un orden coherente. En primer lugar se atiende el estado de salud física, aliviando el malestar derivado de la somatización de la persona.
La prioridad es localizar el origen de las dolencias, disminuir la tensión musculoesquelética y modificar los hábitos nocivos de su vida cotidiana.
Para afrontar grandes cambios necesitaremos disponible un mínimo de energía.
Gran parte de dicha energía reside en los bloqueos musculares.
Conforme avanzan las sesiones, el paciente aprenderá a ser consciente de su cuerpo, de sus zonas de tensión y de sus bloqueos psicosomáticos o de origen emocional.
En esta fase, el paciente aprende a ser consciente de la relación entre sus dolencias y las causas psicosomáticas.
Tras unas sesiones, la persona aprende a expresar los sentimientos negativos que le bloquean y con esto aprende a manejar el dolor físico asociado a los bloqueos emocionales.
Las contracturas musculares se pueden liberar mediante un acto de aceptación. Aquí el paciente aprende a sacar fuera lo que no quiere, a dejar ir los sentimientos negativos bloqueados, a soltar y a fluir desde la aceptación de las vivencias pasadas.
Mediante el dejarse ir (meditación, respiración), la aceptación del dolor interno y permitir su liberación, la persona empieza a conectar con el contenido emocional causante de todo malestar.
Se inicia aquí la etapa de liberación emocional. Hay una razón psico-emocional que causa las contracturas en la espalda, los problemas digestivos, el dolor de hombros, la ciática, la dificultad para dormir, etc.
Con esto no digo que todo lo que nos suceda sea de origen emocional, sino que las emociones tienen un peso muy importante a la hora de desarrollar síntomas patológicos.
Tras la aceptación de los bloqueos, la persona experimenta de forma directa (no solo intelectualmente) esta relación, así como la liberación que ofrece el descubrir un mecanismo para renovar su mundo emocional.
Finalmente el paciente aprende a sanar sus dolencias implementando los cambios que sean necesarios en su vida y tomando consciencia de sí mismo.
Acompañando todo el proceso de sanación, son necesarias una serie de propuestas terapéuticas enfocadas al auto-crecimiento en el ámbito diario de la persona.
Durante el tratamiento no existe un entorno más idóneo para la autosanación y el autocrecimiento que la propia vida cotidiana. En realidad, ésta no es más que el reflejo externo de nuestro estado interior. Trabajando conscientemente sobre dicho reflejo, también podemos sanar y crecer de forma efectiva.
Al finalizar las sesiones, se ofrecen propuestas de actuación sobre diferentes aspectos de la vida cotidiana del paciente (hábitos posturales, ejercicio, alimentación, reflexiones, descanso, hidratación, sueño…), para que éste disponga de retos personales en el periodo entre sesiones.
Como último objetivo, durante el proceso se busca desarrollar la autonomía del paciente a la hora de manejar, en su vida diaria, su estado psico-corporal de salud y bienestar. Se trata de que la persona pueda convertirse en su propio terapeuta. Para ello, se instruye al paciente en áreas como el ejercicio terapéutico, la nutrición, la capacidad de relajación, la meditación, la expresión emocional y la incorporación de hábitos saludables que le ayuden a seguir evolucionando de forma efectiva como persona.
En resumen, se trata de que el paciente se haga cargo de su estado de salud y que consiga mejorar en el día a día sin depender de su fisioterapeuta.
La duración de una sesión de tratamiento es de aproximadamente una hora.
En primer lugar tratamos las experiencias del paciente en su vida personal: síntomas físicos y emocionales, dificultades, conflictos y preocupaciones personales, etc. En el tratamiento hay una etapa de acompañamiento durante el proceso de crecimiento personal, donde se le ofrece al paciente orientación y herramientas para ayudarle a evolucionar en el contexto de su vida cotidiana.
En caso de que el paciente lo necesite, se inicia el trabajo físico, buscando el desbloqueo miofascial y articular mediante la aplicación de diversas técnicas de manipulación física (masaje terapéutico, estiramientos, activación de cadenas musculares, osteopatía, corrección postural, ejercicio terapéutico…)
El tratamiento físico se centra primero en las zonas en las que aparece sintomatología en la persona, pasando a realizar en segundo lugar, y de forma paralela, un tratamiento global. La persona aprenderá técnicas de respiración, que le ayudarán a aceptar y a expresar emociones.
Tras la sesión de trabajo físico, se dedican los últimos minutos de la terapia a comentar las percepciones del paciente, sus sensaciones corporales, y se proponen actividades, retos o ejercicios para realizar en el domicilio.
Hay que tener en cuenta que las sesiones de fisioterapia enfocadas de forma holística tienen como condición que el paciente asuma la responsabilidad de su propio proceso de cambio y que quiera comprender las verdaderas causas de sus síntomas y bloqueos personales.
El paciente no puede delegar en la terapeuta la tarea de que “le cure” con una actitud pasiva, sino que se servirá de la fisioterapeuta para que le “ayude a sanar” implicándose e implementando de forma activa cambios en su vida.
«Si no cambias nada, nada cambia.»
Puedes contar conmigo para tratar tu dolor, acompañarte en el proceso de búsqueda de la raíz de tu problema y para ayudarte a encontrar soluciones.
Aquí, en la consulta de fisioterapia, no vamos a tapar síntomas con fármacos, sino que buscaremos el origen del síntoma para sanar la causa del dolor siempre que sea posible.
Raquel Crespo.

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